lunes, marzo 23, 2009

Para mí la vida es Cristo


Contemplando la vida de San Pablo, su obra de apostolado, nos damos perfecta cuenta de que no se comportó como el trabajador asalariado que cumple sus horas de labor y luego se dedica a otras actividades marginales.
Para él no había horario ni calendario, todas sus horas y todos sus momentos estaban dedicados a la misión que Cristo Jesús le había encomendado. A tiempo y destiempo, su principal empeño era predicar la Palabra de vida que da la Salvación.
A Pablo no le importó el cansancio, el desgaste o las fatigas; no le asustaron los peligros, ni se echó atrás ante las tribulaciones.
Escuchemos a San Pablo:


Cuando estábamos con ustedes presentíamos ya que íbamos a sufrir dificultades y tribulaciones, y es lo que ha sucedido, como bien lo saben. Carta a los Tesalonicenses 3,4

Pero todo lo superamos gracias a Cristo Jesús que nos ha demostrado su amor. Carta a los Romanos 8,38

De sobra sabemos que en todo interviene Dios para el bien de los que le aman. Carta a los Romanos 8,28

Estoy contento en las debilidades, persecusiones y desventuras, porque cuando me siento débil, entonces soy más fuerte. Segunda Carta a los Corintios 12,10



Cinco veces recibí de los judíos los cuarenta azotes menos uno.
Tres veces fui azotado con varas; una vez lapidado; tres veces naufragué; un día y una noche pasé en alta mar.

Viajes frecuentes; peligros de ríos;
peligros de salteadores;
peligros de los de mi raza;
peligros de los gentiles;
peligros en ciudad;
peligros en despoblado;
peligros por mar;
peligros entre falsos hermanos;
trabajos y fatigas;
noches sin dormir, muchas veces;
frío y desnudez.


Y aparte de otras cosas, mi responsabilidad diaria: la preocupación por todas las iglesias. Segunda Carta a los Corintios 11,24-28


Toda la vida de San Pablo estuvo empregnada de sufrimiento y de incomprensión, pero siguió adelante hasta el final. Llegó a decir con toda verdad, que estaba dispuesto a dar cuenta ante Dios de su actuación, que no temía el juicio de Dios porque tenía conciencia cierta de haber cumplido la misión de llevar el Evangelio a todas las gentes de todos los pueblos conocidos hasta entonces. A través de los tiempos sus mensajes siguen llegando a todos nosotros con vibrante actualidad.
Tomado de: Entrevista. Los valores de Pablo de Tarso... A. Vagnoni Amadío, ssp.

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