lunes, noviembre 02, 2009

Vitaminas para el Perdón


Un cura mendigo,
que había abandonado el sacerdocio,
confesó a Juan Pablo II

En el programa de televisión de la Madre Angélica en los Estados Unidos (EWTN), relataron un episodio inédito de la vida de Juan Pablo II. Un sacerdote norteamericano de la arquidiócesis de Nueva York se disponía a rezar en una de las parroquias de Roma cuando, al entrar, se encontró con un mendigo. Después de observarlo durante un momento, el sacerdote se dio cuenta que conocía a aquel hombre. Era un compañero del seminario, ordenado sacerdote el mismo día que él. Ahora mendigaba por las calles.

El sacerdote, tras identificarse y saludarle, escuchó de labios del mendigo cómo había perdido su fe y su vocación. Quedó profundamente estremecido. Al día siguiente, el sacerdote llegado de Nueva York, tenía la oportunidad de asistir a la Misa privada del Papa, a quien podría saludar al final de la celebración, como suele ser la costumbre. Al llegar su turno, sintió el impulso de arrodillarse ante el Santo Padre y pedir que rezara por su antiguo compañero de seminario y describió brevemente la situación al Papa.

Un día después recibió una invitación del Vaticano para cenar con el Pontífice, en la que solicitaba llevara consigo al mendigo de la parroquia. El sacerdote volvió a la parroquia y le comentó a su amigo el deseo del Papa. Una vez convencido el mendigo, le llevó a su lugar de hospedaje, le ofreció ropa y la oportunidad de asearse.

Confesó al Papa
El Pontífice, después de la cena, indicó al sacerdote que los dejara solos y pidió al mendigo que escuchara su confesión. El hombre, impresionado, le respondió que ya no era sacerdote, a lo que el Papa contestó: "Una vez ordenado sacerdote, sacerdote para siempre". "Pero estoy fuera de mis facultades de presbítero", insistió el mendigo, que recibió como respuesta: "Yo soy el Obispo de Roma, me puedo encargar de eso". El hombre escuchó la confesión del
Santo Padre y le pidió a su vez que escuchara su propia confesión. Después de ella, lloró amargamente.
Al final, Juan Pablo II le preguntó en qué parroquia había estado mendigando y le designó asistente del Párroco de la misma y encargado de la atención a los mendigos.

Scott Hahn. Nueva York.
Publicado en La Razón, miércoles 9 de mayo de 2001
Fuente: Vitaminas diarias para el Espíritu. Humberto A. Agudelo C. Editorial Paulinas

viernes, octubre 23, 2009

Halloween Vs Celebración de todos los santos y de los fieles difuntos

Se acerca la festividad de "Todos los santos", creo que sería interesante reflexionar ¿qué tanto influye en esta celebración católica el halloween? ¿Cuál es la diferencia entre una y otra?

Los celtas creían que cuando los espíritus venían aquella noche a sus casas, si no hacían trato con ellos, entonces los espíritus les harían alguna maldad o travesura. Le recuerda esto la frase de: (Trick or Treat). La antigua creencia mezclada con supersticiones llegó hasta Estados Unidos y empezó a formar parte del folklore autónomo.

La calabaza, añadida después, tiene su origen en los países escandinavos y luego regresó a Europa y al resto de América gracias a la colonización cultural de sus medios de comunicación y películas. (BIBLIOGRAFIA: Enciclopedia Británica "Los Celtas"; Historia de las Civilizaciones Perdidas. "Tomo Los Celtas"; Colección de libros de TIME- LIFE: Tomo núm. 8 CELTAS; Diccionario Enciclopédico Grijalbo).

En este sentido, los obispos de dos diócesis mexicanas vecinas a Estados Unidos, Sonora y Sinaloa, han llamado la atención sobre la influencia que de esa "fiesta" que incita al consumismo y a imitar una tradición pagana que no tiene nada de cristiana. Como cristianos que somos, los católicos no celebramos eso del Halloween, sino el día de todos los santos y de los fieles difuntos.

Profundizando sobre ese aspecto, el factor más importante es el preguntarnos: ¿Qué celebramos los católicos el 30 y 31 de octubre?

La respuesta es NADA. En realidad en esos días no celebramos nada desde nuestra fe, lo que los católicos celebramos son el día 1 y 2 de noviembre: La celebración de Todos los Santos y la de los fieles difuntos. Esta es la cuestión fundamental. Muchísimas personas que dicen ser católicas piensan y festejan con sus hijos el halloween y se les olvida que lo mas importante cercano a esa fecha es que celebramos y creemos en la Comunión de los Santos.


946..."¿Qué es la Iglesia, sino la asamblea de todos los santos?" (Nicetas, symb. 10). La comunión de los santos es precisamente la Iglesia.
947... "Como todos los creyentes forman un solo cuerpo, el bien de los unos se comunica a los otros... Es, pues, necesario creer que existe una comunión de bienes en la Iglesia. Pero el miembro más importante es Cristo, ya que El es la cabeza... Así, el bien de Cristo es comunicado a todos los miembros, y esta comunicación se hace por los sacramentos de la Iglesia" (Santo Tomás, symb.10). "Como esta Iglesia está gobernada por un solo y mismo Espíritu, todos los bienes que ella ha recibido forman necesariamente un fondo común" (Catech. R. 1, 10, 24).
948... La expresión "comunión de los santos" tiene entonces dos significados estrechamente relacionados: "comunión en las cosas santas ['sancta']" y "comunión entre las personas santas ['sancti']". (Catecismo universal de la Iglesia)


La sociedad americana experta en mercadotecnia ha logrado desvirtuar lo que es la fe cristiana hacia
una mentalidad consumista, ajena y a veces hasta contraria a lo que creemos: En navidad ponen a Santa Claus; en Pascua la coneja y en la celebración de todos los santos el halloween.

Así pues, ni en su origen, ni en su desarrollo, ni en su celebración actual, el halloween se relaciona con nuestra fe.

Es tiempo de decidirnos y ser coherentes con lo que creemos como auténticos cristianos. Valoremos nuestra fe católica y feliz día de todos los santos.


http://mipagina.univision.com/ecumenico

martes, octubre 20, 2009

Vitaminas para la Bondad

La madre que sí sabía

En cierta ocasión un hombre vino a nuestra casa y me dijo: "Aquí cerca hay una familia hindú con ocho hijos que llevan mucho tiempo sin probar bocado". Al oírlo tomé un puñado de arroz y salí a toda prisa para que pudieran comer aquella noche.

En los rostros de aquellos ocho niños vi dibujadas las huellas del hambre, como pocas veces las había visto. A pesar de ello, aquella madre tuvo el coraje de dividir el arroz en dos porciones iguales y salió con una.

Cuando estuvo de vuelta pregunté: "¿A dónde has ido? ¿Qué has hecho?" "¡También ellos tienen hambre!", contestó la señora.

Una familia de religión musulmana vivía en la casa de enfrente y tenía otros tantos hijos. Aquella madre sabía que también ellos tenían hambre. Me conmovió que ella fue generosa hasta el heroísmo de la privación.

¡Esto es algo realmente hermoso! ¡Eso es amor de verdad! Aquella mujer dio con dolor. ¡Tendrías que haber visto los rostros de aquellos pequeños!

Ellos comprendieron verdaderamente lo que su madre había hecho. El gesto de su madre les enseñó lo que es el amor auténtico.

Relato de la Madre Teresa de Calcuta

Fuente: Vitaminas diarías para el espíritu 2. Editorial Paulinas.

viernes, octubre 02, 2009

Depende de quién son las manos

Un lápiz en mis manos sirve para colocar mi nombre. En las manos de William Shakespeare, para crear historias. Depende de quién son las manos.

Una vara en mis manos podrá ahuyentar a una fiera salvaje. En las manos de Moisés hará que las aguas del mar se separen. Depende de quién son las manos.

Una honda en mis manos es tan solo un juguete. En las manos de David es un arma potente. Depende de quién son las manos.

Dos peces y cinco panes en mis manos son unos emparedados. En las manos de Jesús alimentan a una multitud. Depende de quién son las manos.

Unos clavos en mis manos serán suficientes para construir una silla. En las manos de Jesucristo traen la salvación al mundo entero. Depende de quién son las manos.

Como puedes ver, depende de quién son las manos. Así que, coloca tus aflicciones, tus preocupaciones, tus temores, tus anhelos, tus sueños, tu familia y tus relaciones personales en las manos de Dios. Porque recuerda que depende de quién son las manos.


Fuente: Vitaminas diarías para el espíritu. Editorial Paulinas.