Se ha sugerido que este fenómeno podría tratarse de un ataque epiléptico, pues la epilepsia puede ocasionar ceguera temporal y visiones místicas acompañadas de sentimiento de placer (epilepsia extática). También se ha comparado este relato con una experiencia cercana a la muerte se ha dicho que podría haber sufrido un delirio como consecuencia de una insolación, etc. En contra de la hipótesis de una experiencia cercana a la muerte, puede decirse que la luz que se ve en este tipo de experiencias no causa ceguera, aunque no puede descartarse que la ceguera de Pablo sea metafórica y no física, en cuyo caso esta teoría sería más plausible.
La hipótesis de una epilepsia del lóbulo temporal derecho es defendida, entre otros, por el neurobiólogo Francisco J. Rubio. Sin embargo, de tratarse de una epilepsia sería atípica, pues, siguiendo a este científico, los que sufren este mal relatan que han conectado con Dios si son creyentes (p.e. Santa Teresa de Jesús), mientras que los budistas hablan de iluminación, es decir, que suele haber cierta predisposición. En el caso de Saulo, sin embargo, resulta atípico que manifieste haber visto a Jesús cuando se dedicaba a perseguir a sus seguidores y se pase al enemigo.
En cualquier caso, con independencia de si la visión en el camino de Damasco fue milagrosa o tiene explicación científica, el resultado es que Saulo de Tarso, que se dedicaba a "perseguir sobremanera" y "asolar" con "celo" las comunidades cristianas, según sus propias palabras (Gálatas 1; 13; Filipenses 2; 6)), se pasó al enemigo para ser el principal difusor del cristianismo arriesgando su vida, sufriendo encarcelamientos y, finalmente, morir decapitado en Roma.



Llega el 14 de Enero y amanece todo un pueblo unido en devoción. Los de aquí, los de allá, en este día no hay diferencias, vamos caminando todos juntos, tropezándonos en alegría, tradición de esta mi ciudad que se viste de gala para festejar con la más hermosa de las pastoras, ella nos guía a nosotros su rebaño de fieles, nos acompañamos en la vía, cantamos, sudamos, reímos, nos tostamos con el sol, unos van delante y otros detrás como flotando en un mar de gente que se pierde en el horizonte movidos por la fe, entonando tu himno que suena a gratitud. Ofrendas, aplausos, lluvia de pétalos, oraciones, promesas, pastorcitos y nazarenos, los descalzos, los de rodilla, los que salen y llegan en plegarias y cánticos, los que venden, los que compran, los visitantes, los anfitriones, todos feligreses…


