Ir al contenido principal

Ayudas para hacer mejor la oración

La Oración es un espacio privilegiado para tener un encuentro profundo con Dios. Cada cual, según su personalidad y lo que ha aprendido en materia de espiritualidad, tiene un método, una forma de sacarle provecho a ese momento.


Para facilitar a algunas personas el proceso de familiarización con la práctica de la oración, te presentamos una serie de pasos inspirados en los textos de san Ignacio de Loyola.


ACF4AFBusca un lugar para tu oración: Escoge un lugar para tu oración. Es importante que sea cómodo y que puedas estar tranquilo, sin que nada ni nadie te distraiga. Según tu creatividad puedes colocarle algunas cosas que te sean significativas, que te ayuden a ese momento de oración. Procura que sea siempre el mismo lugar. Es tu lugar de encuentro.


Concientiza a qué vienes: una vez que has escogido el lugar de oración es necesario que te hagas la pregunta: ¿A qué he venido? y posteriormente te des la respuesta. Por ejemplo: A conocer el amor de Dios, a ver cuales afectos tengo que ordenar en mi vida, etc.Biblia es la palabra de Dios


Pacifícate: en una posición cómoda pero que no te induzca al sueño, respira lenta y profundamente hasta que la presión interna baje y sientas serenidad.


Oración Preparatoria: Encomiéndate a Dios. Pídele la palabra oportuna, que ilumine tu vida y tus acciones. Pide el auxilio del Espíritu Santo y pide a Dios que puedas lograr lo que te propones en la oración.


Composición del Lugar: reconstruye con tu imaginación, visualiza la escena que se te propone a contemplar. Puede ser una escena del Evangelio, alguna carta de San Pablo; lo que en la oración se te haya sugerido. Aplica todos tus sentidos.


Gesu-MaestroMateria: Tomando en cuenta la sugerencia de lo que vas a contemplar, mira aquello que tiene más interés para ti y dedicate a ese punto hasta que puedas clarificar lo que Dios te quiere decir con ese punto o pasaje del evangelio a contemplar. Habla con Jesús, con María; Maria-Regina-Apostoli


siéntete en confianza y cercanía. Eso es muy importante.



Verificación: es importante hacer el examen de la oración: Jòvenescompartenlapalabragloria2




  • ¿Cómo me he sentido en la oración, ¿con cuáles sentimientos llegué y con cuáles me voy?,


  • ¿qué paso me fue más fácil y por qué?, ¿cuál paso fue más difícil y por qué?


  • ¿cuáles sentimientos me quedaron al final de la oración y por qué?


  • ¿Me distraje y por qué?


  • y lo más importante es: ¿Qué descubrí o me llamó la atención de mí?

(Fuente: Ejercicios Espirituales para Universitarios, Publicaciones UCAB, ISBN: 9802444103, Caracas, Venezuela, 2005)


Comentarios

  1. Qué bueno que las Paulinas publicaron recursos para los jóvenes....Hacía falta.
    Felicitaciones, excelente!
    Mariam

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

EL QUE NO TRABAJA QUE NO COMA ...

«El que no quiera trabajar que no coma » (2 Tes 3,10), dice san Pablo; quien ha de comer tiene que trabajar. El deber de trabajar arranca de la misma naturaleza. «Mira, perezoso, mira la hormiga...», y mira la abeja, y aprende de ellas a trabajar, a ejercitar tus cualidades desarrollando y haciendo crecer y perfeccionando la misma creación. Que por eso naciste desnudo y con dos manos para que cubras tu desnudez con el trabajo de tus manos y te procures la comida con tu inventiva eficaz. El trabajo será también tu baluarte. Te defenderá del demonio, que no ataca al hombre trabajador y ocupado en su tarea con laboriosidad. Absorbido y tenaz. Te defenderá del ataque de la carne, porque el trabajo sojuzga y amor­tigua las pasiones, y con él expías tu pecado y los pe­cados del mundo con Cristo trabajador, creando gra­cia con Él y siendo redentor uniendo tu esfuerzo al suyo, de carpintero y de predicador entregado a la multitud y comido vorazmente por ella. Así es como el trabajo ...

Adviento. La alegría de la Encarnación

La alegría del Adviento es la alegría de saber que Dios está pendiente del hombre, de cada ser humano, de ti y de mí. Que vendrá y nos salvará al fin de los tiempos, y hará justicia a sus elegidos que claman a Él día y noche. Pero también es la alegría de la Encarnación. El Hijo de Dios se ha hecho hombre, como cualquiera de nosotros, para compartir nuestra vida y nuestro destino, para estar más cerca de nosotros. Para que podamos entran en comunión de amor con la Trinidad Beatísima. En los pueblos primitivos existía un cierto deseo de salvación, una aspiración profunda de que la divinidad de alguna forma intervendría en la historia para poner orden entre los hombres, para restablecer de alguna manera esa felicidad tan ardua de alcanzar que parecía perdida, imposible para el hombre. Ese deseo se convierte en una realidad cercana para el pueblo de Israel, el pueblo elegido. Así el Espíritu Santo a través del profeta Isaías, usando imágenes sacadas de la naturaleza, anuncia esa realid...

Tener fe

Tener fe es ACEPTAR los designios de Dios aunque no los entendamos, aunque no nos gusten. Si tuviéramos la capacidad de ver el fin desde el principio tal como Él lo ve, entonces podríamos saber por qué a veces conduce nuestra vida por sendas extrañas y contrarias a nuestra razón y a nuestros deseos. Tener fe es DAR cuando no tenemos, cuando nosotros mismos necesitamos. La fe siempre saca algo valioso de lo aparentemente inexistente; puede hacer que brille el tesoro de la generosidad en medio de la pobreza y el desamparo, llenando de gratitud al que recibe y al que da. Tener fe es CREER cuando resulta más fácil recurrir a la duda. Si la llama de la confianza en algo mejor se extingue en nosotros, entonces ya no queda más remedio que entregarse al desánimo. La creencia en nuestras bondades, posibilidades y talentos, tanto como en los de nuestros semejantes, es la energía que mueve la vida hacia grandes derroteros. Tener fe es GUIAR nuestra vida no con la vista, sino con el corazón. ...