El miércoles 9 de marzo del 2011, iniciamos el periodo cuaresmal, en dicho periodo, todos los cristianos estamos invitados a vivir un proceso constante de conversión interior y de avanzar en el conocimiento y en el amor de Cristo Jesús nuestro Salvador.
Los motivamos a que vivan esta experiencia renovadora desde nuestro propio ámbito de vida, aprendiendo de Jesús a amar a nuestro prójimo, y en especial poniendo mayor atención a los que sufren. Tomemos el tiempo para disfrutar del recogimiento espiritual y tomemos conciencia de nuestra Fe Cristiana, en este tiempo particular es importante:
- Hacer Oración, tanto personal como en familia
- Ofrecer ayuno, pero con una actitud positiva, no con sufrimiento,
- Dar limosna, la cual nos ayuda a solidarizarnos del sufrimiento de los demás, o hacer obras de caridad
Que esta cuaresma no pase desapercibida, pongamos empeño en cambiar aquello con lo que sabemos que ya no podemos vivir, que realmente nos convirtamos y creamos en el evangelio, lo cual es justamente el símbolo de la señal de la Cruz que se nos ha impuesto.
Tomemos la señal de la cruz en nuestra frente y mostremos con orgullo a nuestro prójimo (compañeros de trabajo, amigos o familia) que somos católicos en la búsqueda de purificar nuestro corazón con el fin vivir la pasión, muerte y la gloriosa resurrección de nuestro Señor Jesús.
Oremos en comunidad, en familia, sigamos alimentando el fuego del amor en medio de nuestra familia cristiana.
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«El que no quiera trabajar que no coma » (2 Tes 3,10), dice san Pablo; quien ha de comer tiene que trabajar. El deber de trabajar arranca de la misma naturaleza. «Mira, perezoso, mira la hormiga...», y mira la abeja, y aprende de ellas a trabajar, a ejercitar tus cualidades desarrollando y haciendo crecer y perfeccionando la misma creación. Que por eso naciste desnudo y con dos manos para que cubras tu desnudez con el trabajo de tus manos y te procures la comida con tu inventiva eficaz. El trabajo será también tu baluarte. Te defenderá del demonio, que no ataca al hombre trabajador y ocupado en su tarea con laboriosidad. Absorbido y tenaz. Te defenderá del ataque de la carne, porque el trabajo sojuzga y amortigua las pasiones, y con él expías tu pecado y los pecados del mundo con Cristo trabajador, creando gracia con Él y siendo redentor uniendo tu esfuerzo al suyo, de carpintero y de predicador entregado a la multitud y comido vorazmente por ella. Así es como el trabajo ...
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