Ir al contenido principal

cast_animals"No confíen en las personas que jamás se ríen; no son serias". Esta paradójica recomendación introduce inmediatamente en el núcleo del discurso sobre la seriadad. A todos nos gusta que nos consideren como serios pero a ninguno le agrada pasar por demasiado serio, pesado o meticuloso. Es la eterna cuestión del equilibrio.


Para poder identificar algunos sintomas que se manifiestan en forma de pequeñas manías, vamos a dar unas pequeñas pistas:



  • Tener las cosas exageradamente ordenadas y que no puedan sufrir modificaciones puede ser que no estés abierto al cambio o la novedad; cosa que puede influir y hacerte perder "la alegría".
  • La tendencia de escrutar la vida con el microscopio, puede hacer perder la visión de conjunto. Esto denota que lo que se pretende es controlar al otro y lo que quiere es ir a la búsqueda ansiosa del secreto del otro. Este impulso lo que trae como consecuencia es el control (poder) sobre el otro y al no lograrlo trae infelicidad y la incapacidad de aceptar al otro con su novedad. folktale_image
  • La conmiseración, el lamento permanente, las justificadas reacciones de lamento, antipatía y agresividad hacen al sujeto "pesado", "rígido", y enfermo. Esto denota que la persona esta pasando -o está- por un estado prolongado de miedo, tristeza y rabia. Sería necesario buscar, ir al interior para buscar cuáles son las causas de tal infelicidad.

Aquí te damos una tabla que podría ayudarte para descubrir aquello que te imposibilita estar alegre:




Miedo:
Temor, terror, preocupación, ansiedad, desorientación, inquietud, pánico, cobardía, susto, fobia, cobardía

Cólera:
Rabia, exasperación, furor, irritación, fastidio, indignación, irritabilidad, rudeza, suceptibilidad, rencor, impaciencia, ultraje, insulto, explosión.

Alegría:
Felicidad, contento, satisfacción, serenidad, euforia, exitación, atención, placer, risa, juego, paz, plenitud, gozo, triunfo, ganancia, fiesta.

Tristeza:
Luto, muerte, sufrimiento, depresión, llanto, lágrimas, preocupaciones, dificultades, contrariedades, miseria, tormento, despedidas.



Para el trabajo personal: Después de identificado los factores que te impiden estar alegre, es decir, sonreir con libertad y espontaneidad. Hacer el ejercicio contrario a las pequeñas manías que nos aparecen. cast_wiseman


Por ejemplo si buscas escrutar al otro para sacarle toda la información posible, esta vez no lo harás en cambio escucharás a la otra persona de forma atenta y sin elaborar ningún juicio de valor (crítica, prejuicio); o por ejemplo no serás tan empedernido (a) con el orden, tratarás de ver las cosas bonitas de la vidas, admirándote de ello y darás gracias a Dios por ello.


Te recomendamos que veas la película animada Kirikou y la comentes con alguien de tu confianza. Te va a ayudar a tcorregir estos aspectos y abrirte a la novedad que Dios tiene para tí día a día.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

EL QUE NO TRABAJA QUE NO COMA ...

«El que no quiera trabajar que no coma » (2 Tes 3,10), dice san Pablo; quien ha de comer tiene que trabajar. El deber de trabajar arranca de la misma naturaleza. «Mira, perezoso, mira la hormiga...», y mira la abeja, y aprende de ellas a trabajar, a ejercitar tus cualidades desarrollando y haciendo crecer y perfeccionando la misma creación. Que por eso naciste desnudo y con dos manos para que cubras tu desnudez con el trabajo de tus manos y te procures la comida con tu inventiva eficaz. El trabajo será también tu baluarte. Te defenderá del demonio, que no ataca al hombre trabajador y ocupado en su tarea con laboriosidad. Absorbido y tenaz. Te defenderá del ataque de la carne, porque el trabajo sojuzga y amor­tigua las pasiones, y con él expías tu pecado y los pe­cados del mundo con Cristo trabajador, creando gra­cia con Él y siendo redentor uniendo tu esfuerzo al suyo, de carpintero y de predicador entregado a la multitud y comido vorazmente por ella. Así es como el trabajo ...

Adviento. La alegría de la Encarnación

La alegría del Adviento es la alegría de saber que Dios está pendiente del hombre, de cada ser humano, de ti y de mí. Que vendrá y nos salvará al fin de los tiempos, y hará justicia a sus elegidos que claman a Él día y noche. Pero también es la alegría de la Encarnación. El Hijo de Dios se ha hecho hombre, como cualquiera de nosotros, para compartir nuestra vida y nuestro destino, para estar más cerca de nosotros. Para que podamos entran en comunión de amor con la Trinidad Beatísima. En los pueblos primitivos existía un cierto deseo de salvación, una aspiración profunda de que la divinidad de alguna forma intervendría en la historia para poner orden entre los hombres, para restablecer de alguna manera esa felicidad tan ardua de alcanzar que parecía perdida, imposible para el hombre. Ese deseo se convierte en una realidad cercana para el pueblo de Israel, el pueblo elegido. Así el Espíritu Santo a través del profeta Isaías, usando imágenes sacadas de la naturaleza, anuncia esa realid...

Tener fe

Tener fe es ACEPTAR los designios de Dios aunque no los entendamos, aunque no nos gusten. Si tuviéramos la capacidad de ver el fin desde el principio tal como Él lo ve, entonces podríamos saber por qué a veces conduce nuestra vida por sendas extrañas y contrarias a nuestra razón y a nuestros deseos. Tener fe es DAR cuando no tenemos, cuando nosotros mismos necesitamos. La fe siempre saca algo valioso de lo aparentemente inexistente; puede hacer que brille el tesoro de la generosidad en medio de la pobreza y el desamparo, llenando de gratitud al que recibe y al que da. Tener fe es CREER cuando resulta más fácil recurrir a la duda. Si la llama de la confianza en algo mejor se extingue en nosotros, entonces ya no queda más remedio que entregarse al desánimo. La creencia en nuestras bondades, posibilidades y talentos, tanto como en los de nuestros semejantes, es la energía que mueve la vida hacia grandes derroteros. Tener fe es GUIAR nuestra vida no con la vista, sino con el corazón. ...