viernes, agosto 21, 2009

Yo confío en ti

Nuestros jóvenes pueden ser muy agresivos o tímidos dependiendo del grado de inseguridad que tienen dentro de sí mismos. La seguridad se gana poco a poco desde pequeños, pero aún siendo jóvenes, o incluso adultos, podemos "imprimirle" seguridad a nuestro cuerpo y a nuestra mente. Si no confiamos en nosotros mismos mucho menos podremos confiar en quienes nos rodean por muy buena voluntad que ellos tengan. Una de las maneras más sencilla, y a la vez efectiva, de lograr ganar confianza y seguridad es a través de los juegos o dinámicas en las que "sólo" podemos confiar en los demás.
Las diferentes variantes de la dinámica que proponemos hoy dependen sobre todo del lugar en el que podamos realizarla. Supongamos que disponemos de un espacio al aire libre y además unos pañuelos para vendar los ojos. Les podemos pedir a los jóvenes que primero inspeccionen el área en silencio y fijándose en los detalles que hay en ese ambiente. Que puedan ver a sus compañeros pero sin mencionar palabra o hacer gestos...
Después de un tiempo prudencial podemos dividirlos en dos o tres grupos (dependiendo) de la cantidad de miembros. La dinámica consiste en recorrer un tramo determinado corriendo lo más rápido que se pueda con los ojos vendados y dejándose guiar por los compañeros.
Los integrantes del grupo 1 se vendarán los ojos y los restantes se colocarán en dos filas, una a cada lado del tramo que va a ser recorrido. Ellos ayudarán y cuidarán al "corredor" de manera que no se desvíe ni se golpee con nada. Habrá otro grupo de integrantes que estarán al final del recorrido que serán los que guíen a los corredores gritándoles "por aquí...., a tu derecha...., a tu izquierda".
Las condiciones de la dinámica son sencillas pero efectivas. El corredor debe hacer su recorrido lo más rápido que pueda y debe estar atento a las indicaciones de sus compañeros.Los otros participantes se comprometen a cuidar a su compañero-corredor para que no sufra ningún percance y pueda "confiar" en quienes les rodean.
Después que hayan pasado todos los participantes, se puede hacer una segunda ronda si el tiempo lo permite. Lo importante es dejar el tiempo suficiente para que los jóvenes puedan expresar lo que sintieron, su experiencia interior, si lograban escuchar a los otros o sólo a sí mismos, en fin, que pueda haber el momento de compartir sentimientos y pensamientos.
La dinámica además de "imprimir" confianza en nuestro cuerpo ayuda a relajar posibles tensiones dentro del grupo. Inténtalo con tu grupo y después nos cuentas tus experiencias...

viernes, agosto 14, 2009

Escuchar y respetar!

La vida está hecha de momentos compartidos...

Uno de los valores más importantes que es necesario que reforcemos en la familia, en la sociedad y personalmente es el valor de la escucha atenta y respetuosa. Saber escuchar no es tan simple cuando intervienen interiormente sentimientos de inferioridad, prepotencia, egocentrismo, etc.
Ciertamente con los jóvenes es necesario reforzar la importancia de la escucha de unos y otros, los sentimientos, pensamientos y acciones que deben ser respetadas aún cuando no se compartan las posiciones. En la reflexión anterior veíamos la importancia radical de descubrir cuáles son nuestros valores y saber reconocerlos de la misma manera que podemos (y debemos) conocer y respetar los valores y dones de los demás.
Un trabajo interesante y muy enriquecedor para el grupo puede ser una "dinámica de atención". Dividimos en varios grupos de acuerdo con el número total y los separamos de manera que cada grupo quede aislado de los demás. Por medio de un sorteo, cada equipo recibe una tarea relacionada con un tema específico (por ejemplo, la amistad, el compromiso con Jesús, el Sacramento de la Confirmación, etc). Dicha tarea puede ser una obra de teatro, un canto, la creación de un periódico popular, un juego, entre otras.
Deben haber unas condiciones que todos los equipos han de cumplir: Todos los miembros del equipo deben participar, validar todas las opiniones que salgan de los miembros para realizar la actividad y ser creativos y espontáneos sin hacer burlas de nadie.
Para esta actividad quizá lo más conveniente es dar suficiente tiempo, para favorecer la creatividad y la integración. Después del tiempo prudencial reunimos de nuevo al grupo completo.
Las presentaciones pueden ser hechas sin orden definido. El incentivo de un premio sorpresa puede ayudar... Después de la presentación de los grupos, quien dirige la dinámica puede hacer una evaluación rápida: ¿Cómo les fue? ¿Qué encontraron? ¿Cuáles fueron las dificultades y los avances?
A continuación la parte central de la actividad: ¿Ustedes prestaron atención a todas las presentaciones? Pues ahora se hará una inversión: El grupo I pasa a ser el grupo IV, el II, será el III; el III será el grupo I y el IV será el II.
Entonces el "anterior" grupo I ejecutará lo que hizo el grupo IV: Si era por ejemplo, una obra de teatro, deberán repetir, de la manera más fiel, lo que hizo el otro grupo (vestuarios, música, parlamentos, etc). De igual manera, los demás grupos. Si en realidad estaban "escuchando" y poniendo atención a sus compañeros podrán hacer una buena "imitación" de la actividad que ellos habían realizado.
Como conclusión: La evaluación de la actividad en general debe ir más allá de las risas o las ocurrencias que pueden salir de los jóvenes en ese momento. La idea central es la importancia de la atención, no sólo cuando el guía habla, sino también cuando los demás compañeros se presentan, o hablan de sus situaciones personales, sus sentimientos y opiniones. También de recalcar que todos tenemos derecho a participar en un grupo y cada miembro merece respeto.

lunes, agosto 10, 2009

Los Dones son Preciosos

Que los jóvenes descubran su propio valor es a veces una tarea complicada y, por supuesto, no basta una charla, o una dinámica. Es todo un proceso de asimilación en el que entran muchos factores: principalmente el ambiente familiar, además del escolar y social, entre otras cosas.
Sin embargo, en los encuentros que podemos mantener continuidad con los jóvenes, debemos tener como uno de los objetivos principales el reforzar de manera positiva su autoestima y que ellos puedan descubrir el valor de cada persona, para sí misma y para los demás, sin perder su propia personalidad, pues Dios concede dones diferentes a cada uno y estos deben ser compartidos.
En esta ocasión tomamos una historia que puede ayudar a la reflexión personal y grupal. En las próximas entregas compartiremos dinámicas que refuercen el tema que hoy tratamos.
La historia dice así:
En la isla llamada Ivama, todas las personas que llegaban recibían un don para trabajar: ciencia, fortaleza, inteligencia, caridad, sabiduría, piedad, consejo… En aquella isla no había hambre, paro, tristeza, pues todos tenían una actividad con la cual podían sobrevivir y compartir. Después de muchos años llegó a la isla un grupo de personas que, al recibir sus dones, decidieron crear un movimiento que resaltara la superioridad de sus pequeños dones.Eso generó conflictos entre todos.
Aquel que tenía el don de la fortaleza se creía más poderoso que los demás e ignoraba al que tenía el don de la inteligencia.
Éste, a su vez, por poseer el don de inteligencia, ignoraba al que tenía el don del consejo, pues la inteligencia le permitía pensar en muchas cosas sin necesidad de consejos.
De esta forma, en Ivama, empezó a existir mucha discordia, paro y tristeza. La isla dejó de tener su atractivo. Entonces algunas personas con el don de caridad cayeron en la cuenta que durante el tiempo en que no existieron divisiones y disputas, cada uno ejercía y aceptaba su don y todo era mejor, más pacífico. Iniciaron una campaña con el objetivo de terminar con las disputas, ayudando para que las personas pudieran unirse, porque todos los dones eran necesarios. Quien tiene el don de fortaleza es fuerte, pero necesita de inteligencia; quien es inteligente necesita de consejo, así como éste se basa en la sabiduría, que a su vez carece de la ciencia, la cual está unida a la caridad. De esta forma, todos comprendieron, que cada uno era importante y que nadie lo consigue todo sólo por sí mismo."

Ahora reflexionemos juntos: Cada ser es único y, a la vez, ninguno puede vivir sin el otro. Es necesario que sepamos reconocer nuestras cualidades, es necesario sentir que cada uno tenemos nuestro propio espacio valioso en esta vida porque todo, absolutamente todo, es regalo del Señor. Sin embargo, por buenas que sean nuestras cualidades, nuestros dones, siempre necesitaremos unirlos a los dones de los demás. ¿Cuál es mi situación personal? ¿Reconozco mis dones y mis límites con sinceridad y humildad? ¿Cuál es mi mejor don? ¿Qué valoro en mí más que el oro? ¿Y en los otros? ¿Cómo puedo ayudar, con mis talentos, a mejorar mi entorno?

martes, agosto 04, 2009

El Primer paso: La memoria de tu vida


Lo más importante no es lo que hacemos
sino el espíritu que nos mueve a hacerlo

Sin duda alguna, en el momento de la adolescencia y la juventud, la pregunta contante, perenne y central es ¿Quién soy? Justamente, podemos empezar por ahí en los encuentros con jóvenes.
Llamemos a esta etapa de nuestro Blog: “La Memoria de la vida”. Nuestro objetivo es lograr que nuestros jóvenes participantes se vayan conociendo y aceptando a sí mismos y podemos iniciar con una dinámica sencilla e importante. Sólo necesitamos varios espejos de diversos tamaños, formas y perspectivas (por ejemplo, que se apoyen en la pared, el piso, etc.) Preferiblemente que sea un espejo por cada participante. Si esto no es posible, al menos, espejos grandes que puedan verse varios participantes. Los espejos deben ser estratégicamente colocados en el local, de forma tal, que por donde los participantes pasen, haya espejos.
Con un ambiente musical suave e instrumental, cada participante debe caminar por el local y eventualmente detenerse frente a un espejo, observándose detenidamente. Siguen caminando lentamente y se detienen frente a otro espejo.
Quienes orientamos la dinámica podemos ir invitando a los jóvenes a observarse fijamente: “Miren bien sus ojos, observen todo en ustedes con atención, el color de la piel, el cabello, la sonrisa, si tienen alguna marca o seña personal, ¿qué sientes cuando te ves?, ¿qué te provoca hacer cuando te observas exterior e interiormente?…”
Al finalizar la música o el tiempo que se considere necesario, podemos invitar a los jóvenes a expresar lo que ven, lo que sienten… ¡Claro! Aunque es bueno que se expresen, es importante aclarar que nadie tiene que sentirse obligado a decir sus sentimientos si no quiere.
Todos deben mirar dentro de sus ojos, a través del espejo, y decir: “Mi nombre es… tengo… (Edad), quiero ser… y espero que este encuentro sea…"
Para finalizar, luego de unos minutos de silencio, le pedimos al grupo que forme un círculo grande, nos sentamos cómodamente, y comenzamos a compartir sobre la dinámica en relación al objetivo del encuentro. Podemos vivir allí momentos de risa o de llanto, podría haber sentimientos y eventos significativos. Lo importante es que permitamos que los jóvenes actúen según su voluntad, que se expresen libremente y que se pueda crear el ambiente para que ellos confíen unos de otros y, sobre todo, que descubran que para ser feliz es necesario compartir y vivir la amistad partiendo de la aceptación personal para llegar a la aceptación de los demás.