martes, marzo 31, 2009

El Evangelizador


Al ver su biografía, nos sorprende esa fuerza que tiene para defender sus valores. Sobre todo, la gran facilidad de evangelizar, deja sorprendida a nuestra juventud.
Tomando de usted el ejemplo de esa fuerza y coraje para llevar el Evangelio por todas partes, un joven sacerdote, llamado Santiago Alberione, fundó hace noventa años, una institución llamada Familia Paulina, cuyo fin es difundir la Palabra de Dios. El pidió la protección de usted, lo tomó como modelo ¡y no le fue nada mal!
¿Qué le diría usted a la juventud que admira a Alberione y quiere seguir el ejemplo de Pablo evangelizador y que está comprometida para llevar el Evangelio al mundo entero?




Yo Pablo, siervo de Cristo Jesús y apóstol por un llamado de Dios, escogido para anunciar el Evangelio de Dios, saludo a la Iglesia de Dios que está en Venezuela y sobre todo a los jóvenes cristianos que viven en esa tierra de gracia, bendecida por Dios. Reciban la bendición y paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, el Señor. Doy gracias sin cesar a mi Dios por ustedes y por la gracia de Dios que les ha sido otorgado en Cristo Jesús, pues en él han llegado a ser ricos de mil maneras recibiendo todos los dones de palabras y conocimiento a medida que se afianza entre ustedes el mensaje de Cristo. Les ruego, hermanos, en nombre de Cristo Jesús, nuestro Señor, que se pongan de acuerdo y terminen con las divisiones , que encuentren un mismo modo de pensar y los mismos criterios. (Rom 1,1; 1Co 1,3-6.10)

Tengo muchas ganas de verlos personalmente para comunicarles algún don espiritual que los fortalezca y compartir nuestra fe, nos animaremos mutuamente. (Rom 1,11-12)
Les diré que anunciar el evangelio no es para mí una opción sino una obligación, ya que han sido un encargo recibido del mismo Dios. Algo que no surge de mi interior, sino un poder divino que ha invadido y tomado posesión de mí. De manera que a iniciativa de evangelizar no ha venido sólo de un deseo ferviente sino de una convicción de ser siervo y deudor del Evangelio. Pues para mí la palabra Evangelio no designa únicamente un libro, sino una realidad viva que describe, no un acontecimiento ocurrido en el pasado sino un suceso que sigue ocurriendo en el presente. Pues el Evangelio sintetiza en una sola palabra toda la actividad llevada a cabo por Dios en Cristo para la salvación del hombre. (1Co 1,17; 9,14; Gál 2,7; Fil 4,3)


Es evidente que a usted, como Apóstol, el tema de la evangelización le fascina y al parecer ha sido la razón de su vida. ¿Tiene alguna otra exhortación al respecto para esta inquieta juventud del tercer milenio?

A esta formidable juventud inquieta de este tiempo, le haría la misma exhortación que dirigí a la juventud de aquel teimpo, en la persona del joven Timoteo: “Te invito a que reavives el don de Dios que recibiste por la imposición de mis manos. Porque Dios no nos dio un espíritu de timidez, sino el espíritu de valentía, de amor y de buen juicio.
Te pido encarecidamente que anuncies la Palabra; insiste a tiempo y destiempo, convence, reprende y exhorta con toda paciencia y sabiduría. Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la sana doctrina, sino que se buscarán maestros a su gusto, hábiles en captar su atención; cerrarán los oídos a la verdad y se volverán hacia puros cuentos. Por eso tú debes estar siempre alerta… dedícate a tu trabajo de evangelización y cumple bien tu servicio. (2Tim 1,6-7; 4,1-5)


Tomado de: Entrevista- Los valores de Pablo de Tarso- Para nuevos líderes

lunes, marzo 23, 2009

Para mí la vida es Cristo


Contemplando la vida de San Pablo, su obra de apostolado, nos damos perfecta cuenta de que no se comportó como el trabajador asalariado que cumple sus horas de labor y luego se dedica a otras actividades marginales.
Para él no había horario ni calendario, todas sus horas y todos sus momentos estaban dedicados a la misión que Cristo Jesús le había encomendado. A tiempo y destiempo, su principal empeño era predicar la Palabra de vida que da la Salvación.
A Pablo no le importó el cansancio, el desgaste o las fatigas; no le asustaron los peligros, ni se echó atrás ante las tribulaciones.
Escuchemos a San Pablo:


Cuando estábamos con ustedes presentíamos ya que íbamos a sufrir dificultades y tribulaciones, y es lo que ha sucedido, como bien lo saben. Carta a los Tesalonicenses 3,4

Pero todo lo superamos gracias a Cristo Jesús que nos ha demostrado su amor. Carta a los Romanos 8,38

De sobra sabemos que en todo interviene Dios para el bien de los que le aman. Carta a los Romanos 8,28

Estoy contento en las debilidades, persecusiones y desventuras, porque cuando me siento débil, entonces soy más fuerte. Segunda Carta a los Corintios 12,10



Cinco veces recibí de los judíos los cuarenta azotes menos uno.
Tres veces fui azotado con varas; una vez lapidado; tres veces naufragué; un día y una noche pasé en alta mar.

Viajes frecuentes; peligros de ríos;
peligros de salteadores;
peligros de los de mi raza;
peligros de los gentiles;
peligros en ciudad;
peligros en despoblado;
peligros por mar;
peligros entre falsos hermanos;
trabajos y fatigas;
noches sin dormir, muchas veces;
frío y desnudez.


Y aparte de otras cosas, mi responsabilidad diaria: la preocupación por todas las iglesias. Segunda Carta a los Corintios 11,24-28


Toda la vida de San Pablo estuvo empregnada de sufrimiento y de incomprensión, pero siguió adelante hasta el final. Llegó a decir con toda verdad, que estaba dispuesto a dar cuenta ante Dios de su actuación, que no temía el juicio de Dios porque tenía conciencia cierta de haber cumplido la misión de llevar el Evangelio a todas las gentes de todos los pueblos conocidos hasta entonces. A través de los tiempos sus mensajes siguen llegando a todos nosotros con vibrante actualidad.
Tomado de: Entrevista. Los valores de Pablo de Tarso... A. Vagnoni Amadío, ssp.

martes, marzo 10, 2009

Me he hecho todo para todos


El Apóstol Pablo ha sido un gran bien para la humanidad. Era estupendo en su coherencia y en su capacidad de hacerse “todo para todos”. En su juventud, como judío convencido, lleva adelante los ideales de la antigua Ley, llegando a perseguir a los que no la observan. Se convierte en el camino de Damasco, cuando viajaba para encarcelar a los cristianos. Allí tiene una profunda experiencia de Cristo y se identifica plenamente con sus enseñanzas. Después de dos años de silencio y de meditación en el desierto, recorre el mundo conocido para llevar a todos la salvación y la libertad de los hijos de Dios. Con los paganos se hace pagano; se identifica con ellos en lo que tienen de bueno para, luego, proponer la novedad que ha traído Cristo.

No se adaptó a las modas. No buscó su propio interés. Se solidarizó con la gente, “llorando con el que llora y riendo con el que ríe”, para ganarlos a todos para Cristo, para conducir a los demás al Otro, al Hijo de Dios, que se igualó a nosotros el primero, para que pudiésemos identificarnos con él y ser con él “hijos en el hijo”.


Para contribuir personalmente a “completar lo que falta a la pasión de Cristo”, soporta todo tipo de vejaciones y persecuciones. Para ayudar a los demás (que él siente como hermanos y hermanas a salvarse, acoge la “necedad” de la cruz y no vacila en darse a todos, como Cristo: una vida hecha eucaristía (acción de gracias) hasta el último momento. Su decapitación es una consagración en beneficio de toda la humanidad: “éste es mi cuerpo para vosotros, para todos”.

Tomado del libro: En camino... hacia el amor. Valentín Salvoldi

miércoles, marzo 04, 2009

Concilio de Jerusalén

Algunos han contado que Bernabé y yo fuimos encargados de llevar a Jerusalén el dinero de la colecta que se hizo en Antioquía para remediar el hambre de los hermanos de Judea, en señal de solidaridad entre las dos Iglesias. Pero en realidad nuestro viaje a Jerusalén tuvo como motivo y objetivo afrontar el problema de la acogida en la Iglesia cristiana de los paganos convertidos. Podemos fechar esta mi segunda visita a Jerusalén entre los años 49 y 50. Aunque la cita va a resultar un poco larga, te voy a copiar como explica el Libro de los Hechos de los Apóstoles este problema:
Por aquel tiempo, algunos nuevos cristianos que habían ido a Judea a Antioquía comenzaron a enseñar a los hermanos procedentes del paganismo que no podían salvarse si no se sometían al rito de la circuncisión, conforme a la práctica establecida por Moisés..

Pablo y Bernabé tuvieron una fuerte discusión con ellos, y por fin Pablo, Bernabé y algunos otros se fueron nombrados para ir a Jerusalén a tratar este asunto con los Apóstoles y los ancianos de la Iglesia de aquella ciudad.
Enviados, pues, por la Iglesia de Antioquía, al pasar por las regiones de Fenicia y Samaria contaron cómo los no-judíos habían dejado sus antiguas creencias para seguir a Dios. Y todos los hermanos se alegraron mucho con estas noticias.
Cuando Pablo y Bernabé llegaron a Jerusalén, fueron recibidos por la comunidad, los Apóstoles y los ancianos, y contaron todo lo que Dios había hecho con ellos.
Pero algunos fariseos que habían creído en Jesús, se levantaron y dijeron:
-Es necesario circuncidar a los creyentes que no son judíos, y mandarles que cumplan la ley de Moisés
Se reunieron entonces los Apóstoles y los ancianos para estudiar este asunto. Después de mucho discutir, Pedro se levantó y les dijo:

-Hermanos, ustedes saben que hace tiempo Dios me escogió de entre ustedes para anunciar la Buena Noticia (el Evangelio) a los no-judíos, para que ellos crean. Y Dios, que conoce los corazones, mostró que los aceptaba, pues les dio el Espíritu Santo a ellos lo mismo que a nosotros. Dios no ha hecho ninguna diferencia entre ellos y nosotros, pues también ha purificado sus corazones por medio de la fe. Ahora pues, ¿por qué desafían ustedes a Dios imponiendo sobre estos nuevos creyentes una carga que ni nosotros ni nuestros antepasados hemos podido llevar?
Al contrario, nosotros creemos que somos salvados gratuitamente por la bondad del Señor Jesús, lo mismo que ellos.
Todos se callaron y escucharon mientras Bernabé y Pablo hablaban de las señales y milagros que Dios había hecho por medio de ellos entre los no-judíos. Cuando terminaron de hablar, Santiago dijo:

-Hermanos, óiganme: Pedro nos ha contado cómo Dios favoreció por primera vez a los no-judíos, escogiendo también de entre ellos un pueblo para Él. Esto está de acuerdo con lo que escribieron los profetas… Considero, por lo tanto, que no se les debe imponer cargas innecesarias a aquellos que, no siendo judíos, dejan sus antiguas creencias para seguir a Dios. Basta con escribirles que se aparten de todo lo que haya sido contaminado por los ídolos, que eviten las formas de matrimonio prohibidas, y que no coman carne de animales estrangulados o ahogados, ni tampoco la sangre.

Fíjate muy bien. Pienso yo, Pablo, que este fue un momento decisivo para el futuro de la Iglesia cristiana, porque supuso la ruptura del cristianismo con el judaísmo. Recuerda que Jesús y María nacieron en el judaísmo y lo practicaron. Pedro, Santiago y todos los Apóstoles, también. Recuerda que la primera parte de nuestra Biblia, el llamado Antiguo Testamento, es el mismo que todavía veneran los judíos hoy como Palabra de Dios. Pero la diferencia radical está en que ellos no consideran a Jesús como el Mesías, el Dios hecho hombre, encarnado, sino simplemente como otro más de los profetas. Por lo tanto, siguen esperando la venida del Mesías prometido por Dios
Esta reunión solemne en la que Pedro y Santiago declararon que la ley de Moisés no obligaba a los cristianos, recibió el nombre de Concilio de Jerusalén. ¿Y qué pasó después? Que los hermanos de Jerusalén escogieron a algunos de entre ellos (Barsabá y Silas) y los enviaron a Antioquía, junto con Bernabé y conmigo. Nos dieron una carta para los no-judíos de allá, en la que les explicaban el resultado de la reunión. Cuando se la leíamos, se alegraron mucho.



Tomado del libro: "San Pablo, Viajante por amor"; Paulinas-Venezuela.Colección Humanidad 4; P. Manuel Rodriguez Espejo, Sch. P