martes, enero 27, 2009

Perseguidor de la Iglesia de Jesús


¿Te acuerdas que te conté que estuve en el martirio de Esteban, el primer cristiano que dio su vida por no renegar de la fe en Cristo Jesús? Yo guardaba las ropas de los que le apedrearon hasta hacerlo morir. Y aprobé aquel asesinato, porque mi fe judía-farisea así me lo hacía entender: los partidarios de Jesús eran un peligro para el Judaísmo.
Pues bien, cuando crecí me hice oficialmente perseguidor de los cristianos, hasta el punto de que Lucas, el autor de uno de los cuatro evangelios y de los Hechos de los Apóstoles, escribió esto de mí:
-Saulo, por su parte, perseguía con furor a la Iglesia, entraba en las casas, se llevaba por la fuerza a hombres y mujeres, y los metía en la cárcel.

Y así era. ¿Tú has oído ese dicho “Dios escribe derecho con renglones torcidos” ¿No? ¿Y este otro: “No hay mal que por bien no venga”? En resumen, que esto fue lo que ocurrió:
Gracias a la persecución que se levantó contra los cristianos de Jerusalén, en la que yo tomé parte, muchos de los primeros cristianos huyeron a otras ciudades y llevaron con ellos la fe en Cristo Resucitado… y yo, el fiero perseguidor, terminé no solo creyendo en Jesús, sino convertido en el gran apóstol de gentiles. Gentiles era el nombre que se le daba a los que no eran judíos. Tú según esto, eres gentil.
¿Cómo sucedió el cambio tan radical? Te cuento: en una segunda fase de la persecución judía contra los primeros cristianos yo, Saulo, pedí autorización para extender mi acción persecutoria fuera de Jerusalén, a fin de que no se quedaran sin castigo los que habían abandonado la ciudad santa. Y cuando me dirigía a Damasco, con ánimo de traer encadenados a Jerusalén a los creyentes que allí hubiera, ocurrió lo inesperado. Ya estaba a mitad de camino, cerquita de Damasco. Era mediodía. Una fuerte luz del cielo brilló de repente a mi alrededor, caí del caballo al suelo. Y oí una voz que me decía: "Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?
Pregunté:
-¿Quién eres, Señor?
Y la voz me contestó:
-Yo soy Jesús de Nazaret, el mismo a quien tú estás persiguiendo."

Los que iban conmigo vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba. Yo, asombrado, dije:
-¿Qué debo hacer, Señor?
Y el Señor me dijo:
-Levántate y sigue tu viaje a Damasco. Allí se te dirá todo lo que debes hacer.
Como el brillo de la luz me dejó ciego, mis compañeros me llevaron de mano a Damasco.
¡Así de sencillo y así de extraordinario! Yo no creía en Jesús resucitado. Pensaba que era un engaño. Y no me preocupaba de perseguir a cadáveres, sino a personas vivas, de carne y hueso. Pero él me hizo entender –algún tiempo después lo comprendí mucho más profundamente- que perseguir a un cristiano era perseguir a Cristo.
¿Tú has oído decir “ahora te caes tú del caballo”? La frase hace referencia a este suceso que yo viví, gracias al cual me di cuenta que Jesús de Nazaret era verdaderamente el Mesías, Hijo de Dios, Dios hecho hombre, que los judíos esperábamos y que mis corregionarios siguen esperando.





Tomado del libro: "San Pablo, Viajante por amor"; Paulinas-Venezuela.Colección Humanidad 4; P. Manuel Rodriguez Espejo, Sch. P.

jueves, enero 22, 2009

Yo me llamo Pablo de Tarso

Yo me llamo Saulo de Tarso. Bueno, así me llamaba en mis primeros años, porque luego me llamaron Pablo. ¿Y tú cómo te llamas?
Tarso no es mi apellido, es la ciudad en la que nací. ¿Has oído hablar alguna vez de ella? ¿Sabes dónde está situada? ¿Conoces cuántos habitantes tenía cuando yo di mis primeros pasos en ella? Lee y verás: Tarso era una ciudad importante, la capital de Cilicia Oriental. Toma un atlas y busca Cilicia. Es un terreno llano, al nivel del mar, pero limita al norte con la cadena de Tauro, que tiene alturas de hasta 3.000 metros, ¿verdad?

¿No la encuentras? Busca la isla de Chipre. Cilicia está frente a Chipre. De su economía solo te diré una cosa, que tendrá relación con mi vida: se produce lino y tenemos también mucha lana de los rebaños de cabras que pastan en las derivaciones de las montañas. Acuérdate de este dato y más adelante te diré la relación que tiene con mi vida. ¡Ah, me olvidaba! Tarso era una ciudad muy culta. En ella nacieron muchos filósofos, que a lo mejor tú vas a conocer cuando estudies la Historia de la Filosofía.
Nací cuando se estaba cerrando un largo período en todo el mundo y abriéndose otro, mucho más largo, tanto que todavía dura… El acontecimiento que cerró un período y abrió el otro que partió la historia del mundo en un antes y un después.
¿Adivinas a qué acontecimiento me estoy refiriendo? ¡Eso!: al nacimiento de Cristo. Fíjate si soy viejo. ¡Ah, pero ya verás cómo te va a gustar mi vida y cómo te va a servir mi ejemplo para vivir tú con pasión, con valentía, con ganas de hacer algo importante por tu ciudad y tu país, por Jesús!
Los que han escrito de mí no dicen nada de mis padres, hermanos, tíos, vecinos… Yo tampoco te voy a desvelar muchas cosas, pero sí te diré que eran judíos. Y de mi familia estaba bien acomodada. Gozábamos de la ciudadanía a título pleno de esa ciudad.
¿Tú sabes que Jesús de Nazaret y sus y sus primeros discípulos fueron perseguidos por los judíos? La razón fue que ellos pensaban que Jesús decía ser Hijo de Dios, es decir, se sentía Dios como el Padre y el Espíritu Santo. Y eso no cabía en la cabeza de los judíos.
Lo que la gente ha logrado saber de mi vida lo conocen por la biblia, y, más en concreto, por el libro llamado Hechos de los Apóstoles y por mis Cartas o Epístolas. Bueno, supongo que tú tienes ya una Biblia y que sabes distinguir entre el Antiguo Testamento y el Nuevo, ¿no? Si abres tu Biblia por los Hechos de los Apóstoles, la primera noticia que dan de mis andanzas es que los que hacían de testigos contra Esteban dejaron sus ropas al cuidado de un joven llamado Saulo, mientras lo apedreaban. Por eso a Esteban lo llamamos el Protomártir, es decir, el primer mártir del cristianismo. Con esto ya sabes que yo pertenecía a ese grupo de judíos que perseguía a los primeros cristianos.
Mientras apedreaban mis amigos a Esteban, éste oraba diciendo:
-Señor Jesús, recibe mi espíritu.

Luego se puso de rodillas y gritó:
-Señor, no le tomes en cuenta este pecado!
Lo que nadie sabía entonces es que también yo sería asesinado, unos años después, por creer en Jesús. Pero no adelantemos acontecimientos. Mientras moría Esteban, yo, Saulo, estaba allí, dando mi aprobación a la muerte de Esteban.


sábado, enero 10, 2009

Pablol de Tarso. Hebreo irreprensible (III entrega)


Pablo, ¿dónde has sido conducido por el Señor?

Pablo nos hace comprender en las cartas a los Filipenses y a los Gálatas por qué caminos lo condujo el Señor.

a) Ante todo el Señor lo llevó hacia un total desapego de lo que antes le había parecido sumamente importante:


Lo que entonces consideraba una ganancia, ahora lo considero pérdida por amor a Cristo. Más aún, pienso incluso que nada vale la pena si se compara con el conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él he sacrificado todas las cosas, y todo lo tengo como basura con tal de ganar a Cristo (Fil 3,7-8).

Lo ha llevado a una visión completamente nueva de la realidad. No a un cambio moral inmediato, pero a una iluminación que le hace percibir la vida en una nueva óptica, la de Cristo. En esta luz todo le parece diverso y comprende, de una vez, que en su vida todo debe ser rehecho. La revelación de Jesús invierte su actitud interior.

La obra de la gracia es tangible, el cambio es improviso: es una luz que obnubila, es la adhesión rápida al llamado divino de una voluntad que casi no tiene conciencia de haber consentido. La obra de la gracia es fulminante, la fe es un acto de obediencia.

b) Pero justamente mientras Jesús le hace comprender que se equivocó en todo, le confía el bien más precioso, su Evangelio y lo convierte en un anunciador de gracia, de benevolencia y de misericordia.

“Se complació en revelarme a su Hijo y en hacerme su mensajero entre los paganos” (Gal 1,15). Es desconcertante para Pablo que ambas cosas sucedan juntas: el Dios de la misericordia es Aquél que en el instante en que le hace percibir el error, le manifiesta su gran amor ofreciéndole una confianza ilimitada, confiándole su misma Palabra.

martes, enero 06, 2009

Fiesta de la Epifanía del Señor

Hoy la Iglesia celebra la Epifanía para recordar la Manifestación del Señor a todos los hombres con el relato de los Magos de Oriente que nos narra el Evangelio (Mt 2, 1-12).

Aquellos hombres que buscaban ansiosamente simbolizan la sed que tienen los pueblos que todavía no conocen a Jesús. La Epifanía, en este sentido, además de ser un recuerdo, es sobre todo un misterio actual, que viene a sacudir la conciencia de los cristianos dormidos.

Para la Iglesia la Epifanía constituye un reto misional: o trabaja generosa e inteligentemente para manifestar a Cristo al mundo, o traiciona su misión. La tarea esencial e ineludible de la Iglesia es trabajar para llevar a Cristo a todos aquellos que no lo conocen. La llegada de los magos, que no pertenecen al pueblo elegido, nos revela la vocación universal de la fe.

Todos los pueblos son llamados a reconocer al Señor para vivir conforme a su mensaje y alcanzar la salvación. La descripción que hace el Evangelio de la llegada de los magos a Jerusalén y luego a Belén, la reacción de Herodes y la actuación de los doctores de la ley, encierra una carga impresionante de enseñanza.

- Unos hombres extranjeros que siguen el camino indicado por la estrella, para adorar al recién nacido Rey de los judíos.

- Los conocedores de las Escrituras en Jerusalén que quedan indiferentes ante aquella luz del cielo, que anuncia el acontecimiento esperado por siglos.
- La envidia del rey Herodes ante el temor de que surja un rey "mayor" que él.

Ante este relato tan cargado de significado, nos queda reflexionar seriamente:

¿Somos como aquella Jerusalén, "conocedora de las Escrituras", pero incapaz de reconocer y menos de seguir el camino de la Luz de Cristo?

O ¿somos como los magos de oriente, en búsqueda siempre de la verdad y dispuestos a ponerse en camino hacia Jesús, Rey y Señor de la historia?

domingo, enero 04, 2009

La noche de los Reyes Magos


Noche mágica y misteriosa... ¡Qué bonito sería pensar que esta noche todos duermen con esta espera maravillosa!

La noche de los Reyes Magos… Noche de Reyes... Noche mágica y misteriosa...

Noche que hace palpitar aceleradamente los corazones infantiles y que al cerrar sus ojos para dormir, los hará soñar con la tierna ilusión de una muñeca o de un tren de bonitos colores. Porque a pesar de que ahora los juguetes han alcanzado perfecciones insospechadas y técnicas admirables, nada podrá igualar al maravilloso encanto y tierna sencillez de una muñeca "vestida de azul" o de un tren de alegres y vivos colores.

Sueñan los niños y porque sus almas son inocentes y tienen fe, encontrarán sobre sus zapatitos, que esta noche brillan de tan limpios que están, los juguetes anhelados... "porque se portaron bien" y escribieron una carta que siempre empezó así: Queridos Reyes Magos....y los mágicos personajes, Melchor, Gaspar y Baltasar, vendrán al conjuro de esos deseos ingenuos, con sus hermosas capas, con dos coronas y un turbante, para dejar sus regalos.

De tanto pensar en ellos, sienten los niños que en el silencio de esta noche han oído como un rumor de pasos, roce de sedas, terciopelos y brocados... Son los tres Reyes Magos que han pasado. Y ojalá que esos niños guarden para siempre la ilusión y magia de esta noche tan singularmente bella para que, cuando adultos, en sus nuevos hogares, siempre haya una "noche de Reyes". ¡Qué bonito sería pensar que esta noche todos los niños duermen con esta espera maravillosa!

Pero el cuadro tiene su claro-oscuro. Las sombras que nos estrujan el corazón de miles y miles de niños que esta noche no pondrán sus zapatitos porque no los tienen, porque sus pies caminan descalzos sobre la tierra de este Planeta. Que no pedirán ni un tren ni una muñeca sino un mendrugo de pan para tener algo que comer en esta noche de Reyes. Estos niños nos están gritando con el grito silencioso de su presencia, que de nada sirven los tecnicismos de esta era si a los hombres se nos ha endurecido el corazón. Pobre humanidad, envanecida y orgullosa...¡de qué podemos estarlo! si los hombres se matan y los niños tienen hambre.

Hacer a los niños felices sería el mejor regalo y más aún para nuestras conciencias. Que la mejor meta al llegar el año 2009 sería que no existiera un solo niño sobre la faz de la tierra, en la calle, con hambre y descalzo.

Será sin duda el mas severo juicio al que seremos sometidos ante el Creador, porque estuvieron a nuestro lado y no los quisimos ver, tuvieron hambre y no les dimos de comer, tuvieron sed y no les dimos de beber...

Esta noche, noche de Reyes, la humanidad entera y cada uno de nosotros, tendríamos que convertirnos en un Rey Mago, abrazar contra nuestro pecho a un chiquitín, besar sus mejillas sucias, sus ojos tristes y caer de rodillas y pedirles perdón.