viernes, diciembre 21, 2007

Feliz Navidad!

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martes, diciembre 18, 2007

Navidad es...

Si tienes enemigos, reconcíliate con ellos,
Navidad es Paz.
Si en tu corazón tienes soberbia, sepúltala,

Navidad es Humildad.
Si tienes deudas, págalas antes de gastar todo,

Navidad es Justicia.
Si tienes pecados, arrepiéntete y conviértete,

Navidad es nacer al Espíritu.
Si tienes pobres a tu lado, ayúdalos,

Navidad es un Don.
Si en tu mente tienes sombras y dudas,ilumína tus pensamientos,

Navidad es Luz.
Si tienes errores, piensa y reflexiona,

Navidad es Verdad.
Si tienes tristezas y preocupaciones, alégrate,

Navidad es Gozo.
Y si sientes odio y resentimiento,arrepiéntete, perdona a todos,y perdónate a ti mismo,porque entonces Dios ya te ha perdonado,

Navidad es Amor.

domingo, diciembre 09, 2007

El primer pesebre

Hace muchos, muchos años, en el año 1182, nació en la ciudad de Asís un niño al que bautizaron con el nombre de Francisco. Su padre era un rico comerciante y su madre, una piadosa mujer que enseñó al niño a amar a Dios.

Francisco creció alegre y despreocupado junto a sus amigos, hasta que un día descubrió que esa vida vacía no lo hacía feliz. El deseaba algo más. Sin saber cómo, una tarde, llegó a una capillita derruida y abandonada y se puso a orar:

- Señor -decía-, ¿qué quieres Tú que yo haga?

De pronto, la imagen de Cristo que había en el lugar le dijo:

- Francisco, restaura mi Iglesia que ya se derrumba.

El joven entonces, decidió cambiar su vida y ser otro, entregarse a los más pobres. Regresó a su casa, habló con sus padres y les contó sobre el nuevo rumbo que daría a su existencia. El padre, indignado, lo trató de mal agradecido y loco, pero Francisco le devolvió sus ricas vestimentas y comenzó a servir a Dios.

Al principio los habitantes del pueblo pensaban que el muchacho estaba desquiciado, pero al cabo de un tiempo empezaron a escucharle con respeto, cuando él predicaba el amor de Dios y la buena noticia del Evangelio.

Algunos de sus antiguos amigos se burlaban de él; en cambio otros, decidieron imitarle y poco a poco se fueron reuniendo discípulos a su alrededor. Se dedicaban a orar y predicar la palabra de Dios, formándose así la orden de Los Franciscanos.

Entre otras devociones del muchacho, siempre había sentido un amor especial por la Navidad. Fue así que recibió otra inspiración del Señor. Se acercaba Nochebuena y decidió representar la humildad del pesebre tal como sucedió en Belén, ¡hasta con un burrito y un buey en una pobre gruta en medio de un bosque!. Y así lo hizo, cuando de pronto, en la noche de Navidad, la gente del pueblo se acercó con antorchas encendidas a la gruta que Francisco y sus hermanos habían preparado. Cuál no sería la maravilla de todos los presentes cuando, según dice la tradición, sucedió un milagro: el Niño Jesús quiso estar de cuerpo presente en medio de ellos. Todos los asistentes pudieron alabar al recién nacido en ese pobre pesebre, mientras los ángeles entonaban alabanzas y cantos: tal como sucedió en Belén.
Desde aquél día admirable, en todo el mundo se celebra Nochebuena imitando la inspiración de San Francisco de Asís, en torno a un humilde pesebre que recibe al Hijo de Dios.

miércoles, diciembre 05, 2007

EL SUEÑO DE LA VIRGEN MARÍA

José, anoche tuve un sueño muy extraño, como una pesadilla. La verdad es que no lo entiendo. Se trataba de una fiesta de cumpleaños de nuestro Hijo.

La familia se había estado preparando por semanas decorando su casa. Se apresuraban de tienda en tienda comprando toda clase de regalos. Parece que toda la ciudad estaba en en lo mismo porque todas las tiendas estaban abarrotadas. Pero algo me extrañó mucho: ninguno de los regalos era para nuestro Hijo.

Envolvieron los regalos en papeles lindísimos y les pusieron cintas y lazos muy bellos. Entonces los pusieron bajo un árbol. Si, un árbol, José, ahí mismo dentro de su casa. También decoraron el árbol; las ramas estaban llenas de bolas de colores y ornamentos brillantes. Había una figura en el tope del árbol. Parecía un angelito. Estaba precioso.

Por fin, el día del cumpleaños de nuestro Hijo llegó. Todos reían y parecían estar muy felices con los regalos que daban y recibían. Pero fíjate José, no le dieron nada a nuestro Hijo. Yo creo que ni siquiera lo conocían. En ningún momento mencionaron su nombre. ¿No te parece raro, José, que la gente pase tanto trabajo para celebrar el cumpleaños de alguien que ni siquiera conocen? Me parecía que Jesús se habría sentido como un intruso si hubiera asistido a su propia fiesta de cumpleaños.

Todo estaba precioso, José y todo el mundo estaba tan feliz, pero todo se quedó en las apariencias, en el gusto de los regalos. Me daban ganas de llorar que esa familia no conocía a Jesús. ¡Qué tristeza tan grande para Jesús - no ser invitado a Su propia fiesta!Estoy tan contenta de que todo era un sueño, José. ¡Qué terrible si ese sueño fuera realidad!